No. No me premiaron en aquel concurso literario.
Había malgastado mi precioso tiempo y algo de mi dinero en folios, tinta, sobres y sellos y no, no me dieron el primer premio en aquel concurso.
Tampoco el segundo premio, ni siquiera el tercero.
Pero eso sí, tuvieron la deferencia de escribirme para explicarme por qué no les había gustado mi relato.
Su email (ya que ellos no se gastaron un duro en papel, ni en sellos) decía así:
Estimado autor de "La última borrachera":
Siendo como es éste un concurso de relatos destinados a su lectura por parte de los enfermos que han de permanecer ingresados en los centros de salud de nuestro grupo hospitalario, encontramos inapropiado y de mal gusto el escrito que nos hizo llegar, en el cual, entre líneas, se hace apología de la eutanasia o de otras formas de reducción del tiempo de vida.
Esperamos que, con el tiempo y la madurez, modifique la línea de su literatura para bien suyo y del resto de sus lectores.
Reciba un cordial saludo.
XXX, Jefe de prensa del Grupo Hospitalario YYY .
Siendo como es éste un concurso de relatos destinados a su lectura por parte de los enfermos que han de permanecer ingresados en los centros de salud de nuestro grupo hospitalario, encontramos inapropiado y de mal gusto el escrito que nos hizo llegar, en el cual, entre líneas, se hace apología de la eutanasia o de otras formas de reducción del tiempo de vida.
Esperamos que, con el tiempo y la madurez, modifique la línea de su literatura para bien suyo y del resto de sus lectores.
Reciba un cordial saludo.
XXX, Jefe de prensa del Grupo Hospitalario YYY .
No dudé ni un momento. Cliqué sobre el botón de Redactar e inicié la escritura de mi respuesta:
Estimado XXX, Jefe de prensa del Grupo Hospitalario YYY
Me gustaría hacerle saber que, pese a que su agudeza mental y su visión sobre el mensaje implícito en mi historia es acertada, yo también estoy en contra de la eutanasia. De hecho, nunca la aplico sobre aquellos escritos que, en opinión de mentes estreñidas como la suya, merecen morir. Lo que hago con ellos es enviarlos a que prueben suerte en concursos literarios de segunda categoría, como el suyo.
Por otro lado, si algún día yo sufriera algún desafortunado accidente, y corriera tan mala suerte que tuviera que ser hospitalizado en alguno de los centros de su grupo, agradecería tener lejos de mí una literatura tan pésima y plomiza como la que su hospital ha decidido premiar en este certamen. En caso contrario, no estaría de más que me fuera aplicado algún mecanismo de reducción del tiempo de vida o, al menos, que mi sufrimiento fuera aliviado con, quien sabe, ¿morfina?
Espero que, con el tiempo, modifiquen la línea de sus gustos literarios para bien de sus futuros pacientes, que bastante tienen los pobres con estar hospitalizados, como para tener que leer ese tipo de bodrios con encuadernación de pasta blanda.
Me gustaría hacerle saber que, pese a que su agudeza mental y su visión sobre el mensaje implícito en mi historia es acertada, yo también estoy en contra de la eutanasia. De hecho, nunca la aplico sobre aquellos escritos que, en opinión de mentes estreñidas como la suya, merecen morir. Lo que hago con ellos es enviarlos a que prueben suerte en concursos literarios de segunda categoría, como el suyo.
Por otro lado, si algún día yo sufriera algún desafortunado accidente, y corriera tan mala suerte que tuviera que ser hospitalizado en alguno de los centros de su grupo, agradecería tener lejos de mí una literatura tan pésima y plomiza como la que su hospital ha decidido premiar en este certamen. En caso contrario, no estaría de más que me fuera aplicado algún mecanismo de reducción del tiempo de vida o, al menos, que mi sufrimiento fuera aliviado con, quien sabe, ¿morfina?
Espero que, con el tiempo, modifiquen la línea de sus gustos literarios para bien de sus futuros pacientes, que bastante tienen los pobres con estar hospitalizados, como para tener que leer ese tipo de bodrios con encuadernación de pasta blanda.
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